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martes, 27 de noviembre de 2007

BIOGRAFIA DE BEETHOVEN, LUDWIG VAN

Compositor alemán, considerado uno de los más grandes de la cultura occidental.

Biografía


1770 - 1827

Ludwig van Beethoven nació en Bonn el 16 de diciembre de 1770. Se formó en un ambiente propicio para el desarrollo de sus facultades aunque excesivamente rígido.
Sus primeros brotes de talento musical fueron dirigidos de forma tiránica por la disciplina de su padre, que era tenor en la capilla de la corte.
En 1789 Beethoven comenzó a trabajar como músico de la corte para mantener a su familia. Sus primeras obras bajo la tutela del compositor alemán Christian Gottlob Neefe, especialmente la cantata fúnebre por la muerte del emperador José II, mostraban ya una gran inteligencia, y se pensó en la posibilidad de que se fuera a Viena para estudiar con Wolfgang Amadeus Mozart.
Aunque la muerte de Mozart en 1791 hizo que estos planes no pudieran realizarse, Beethoven marchó a Viena en el año 1792 para estudiar con el compositor austriaco Joseph Haydn.
En Viena, Beethoven deslumbró a la aristocracia con sus improvisaciones pianísticas, a la vez que llegó a acuerdos bastante beneficiosos con los editores de música de la ciudad.
Sus composiciones se encontraban a medio camino entre el audaz estilo del compositor alemán Carl Philipp Emanuel Bach y el exquisito refinamiento de Mozart.
El creciente mercado de publicaciones musicales le permitió trabajar como compositor independiente, algo que Mozart intentó en la década anterior sin conseguirlo.
En la primera década del siglo XIX Beethoven renunció al estilo local, de estructuras débiles, como el que aparece en el Septeto en mi bemol mayor opus 20 para cuerda y viento, y a partir del legado de Haydn y Mozart, creó un nuevo lenguaje. Aunque afirmaba no haber aprendido nada de Haydn, e incluso llegó a buscar un maestro complementario como fue el compositor vienés Johann Georg Albrechtsberger, Beethoven asimiló en seguida el clasicismo vienés en todos los géneros instrumentales: sinfonía, concierto, cuarteto de cuerda y sonata.
La mayoría de las obras que hoy se interpretan las compuso durante los años transcurridos entre la Sinfonía nº 3 en mi bemol mayor, opus 55 (Heroica, comenzada en 1803 y estrenada en 1805), y la Sinfonía nº 8 en fa mayor, opus 93 (1812), periodo denominado como su década heroica.
La fama de Beethoven alcanzó su punto culminante durante estos años pero la pérdida creciente de la capacidad auditiva que comenzó a notar en 1798, lo hizo aislarse de la sociedad. Comenzó entonces a cambiar de domicilio con frecuencia.
Durante el periodo estival vivía en las afueras de Viena, sobre todo en Heiligenstadt y en invierno regresaba a la ciudad.
En 1802 expresó el profundo sufrimiento que le causaba su progresiva sordera en el famoso Testamento de Heiligenstadt, un documento dirigido a sus dos hermanos y a la sociedad en general. Las excentricidades del músico aumentaron a partir del año 1805. Sus conciertos en público eran contados y en el año 1814 ofreció el último.
A pesar de los rumores que circulaban entre las personas cercanas a él sobre sus repetidos enamoramientos, Beethoven siempre elegía a mujeres inaccesibles que pertenecían a la aristocracia, estaban casadas, o las dos cosas a la vez. En la carta dirigida a su amada inmortal (que se supone nunca llegó a enviar y está fechada en el año 1812), expresa sus sentimientos hacia la única mujer que debió corresponderle.
El misterio de la identidad de esta mujer se resolvió en 1977 gracias al musicólogo estadounidense Maynard Solomon. Se trataba de Antonie Brentano, esposa de un mercader de Frankfurt y madre de cuatro hijos. Su sentido ético y el miedo al matrimonio, hicieron que Beethoven huyera de esta relación, a pesar de los conflictos emocionales que le causó.
En 1815, tras la muerte de su hermano mayor, Casper Carl, Beethoven empleó todas sus energías en un costoso pleito legal contra su cuñada por la custodia del hijo de nueve años de aquel, Karl. En un principio la madre obtuvo el favor del tribunal, pero la intervención en 1820 del archiduque Rodolfo, el protector más poderoso del músico, hizo que ganara el juicio. Beethoven no actuaba como un padre ideal y los roces y desavenencias surgidos entre ellos desembocaron en 1826 en un intento de suicidio por parte de Karl.
En 1818 Beethoven, ya sordo por completo, tuvo que utilizar libros de conversación en donde la gente escribía sus notas y observaciones para que el compositor los entendiera. Renegó de todo el mundo menos de un pequeño y cerrado círculo de amigos.
Exceptuando los estrenos de la Sinfonía nº 9 en re menor, opus 125 y partes de la Missa solemnis en re mayor, opus 123 en 1824, su música siguió interesando únicamente a un reducido grupo de expertos. A pesar de todo, ya había alcanzado un gran prestigio y en su lecho de muerte recibió todo tipo de muestras de simpatía.
Murió en Viena el 26 de marzo de 1827; miles de personas asistieron a su funeral.
Evolución
Las obras más importantes de Beethoven se pueden resumir en 9 sinfonías, 7 conciertos (5 para piano, uno para violín y un triple concierto para piano, violonchelo y violín), 16 cuartetos de cuerda, 32 sonatas para piano, 10 sonatas para violín y piano, 5 sonatas para violonchelo y piano, una ópera, Fidelio, 2 misas y la Misa Solemne, opus 123, varias oberturas y numerosas variaciones para piano.
Tradicionalmente se le ha considerado como el puente hacia el romanticismo, y su producción musical está dividida en tres periodos según una conocida interpretación de Lenz. Actualmente los expertos lo consideran como el último representante de la escuela vienesa clásica, que en lugar de seguir la corriente romántica se dedicó a desarrollar la música que le habían legado Mozart y Haydn. Tras su llegada a Viena, Beethoven alternó las composiciones basadas en modelos clásicos, como su Cuarteto para cuerda en la mayor opus 18 nº 5 (1800, en el que tomó como patrón el Cuarteto de Mozart K. 464, cuarteto nº 18 en la mayor, con las inspiradas en estructuras italianas más imprecisas, como ocurre en la conocida canción Adelaide (1795).
El nuevo estilo al que se refirió en 1802, marca su retorno a las estructuras vienesas clásicas. A pesar de la fuerza de sus composiciones en la década que transcurre entre 1802 y 1812, musicalmente representan el desarrollo de las formas empleadas por Mozart y Haydn.
Esto se aprecia en obras de una envergadura sin precedente como la Sinfonía nº 3 en mi bemol mayor, opus 55 (Heroica) y el Concierto para piano en mi bemol mayor, opus 73 nº 5 (Emperador, 1809), o en composiciones de estructura compleja como la Sinfonía nº 5 en do menor, opus 67 (1808), y la Sonata para piano nº 23 en fa menor opus 57 (Appassionata, 1805).
En estas obras demostró que con su estilo, basado en una temática del todo nueva y en armonías opuestas que utilizaban notas contrarias, podía crear música dotada de una fuerza y expresividad muy importantes.
Las dificultades para terminar la Sinfonía nº 8 en fa mayor, opus 93 y las dudas sobre una posible relación con su amada inmortal llevaron a Beethoven a un periodo de incertidumbre. La fascinante capacidad de producción de la década anterior entró en declive.
Las obras posteriores a 1812, como la colección de canciones opus 98 An die ferne Geliebte, del año 1816, y las Sonata para piano en la mayor opus 101, de 1817, experimentaron nuevos matices y desarrollaron las estructuras musicales que el compositor utilizaba en la década de 1790. Este grupo de obras cíclicas y de final abierto respondía a la influencia de una nueva generación de compositores románticos.
En 1818 Beethoven retomó las estructuras cerradas de su época heroica con la Sonata para piano en si bemol mayor opus 106 (Hammerklavier), obra de una extensión y dificultad sin precedentes que ha hecho estragos entre los intérpretes desde su época hasta nuestros días.
Las composiciones del último periodo, en vez de formar grupos y colecciones, están marcadas por una individualidad que muchos compositores posteriores han intentado imitar sin conseguirlo. En la Sinfonía nº 9 en re menor, opus 125 y la Missa solemnis en re mayor, opus 129 plasmó un punto de vista idealizado de la humanidad, basado más en el movimiento ilustrado que en la doctrina católica romana, los resultados artísticos son aún más convincentes que las elevadas ideas que contiene su única ópera, Fidelio (1814).
El estilo personal de sus últimos años originó los 5 cuartetos para cuerda compuestos entre 1824 y 1826, los dos últimos por iniciativa propia. En estas obras, Beethoven realiza una síntesis entre el estilo popular y el académico, entre lo festivo y lo sublime. En su época se consideraron demasiado avanzadas, incluso inaccesibles, pero con el paso del tiempo se han convertido en una pieza clave de la música universal.
La costumbre de tomar apuntes sobre sus composiciones mientras trabajaba en ellas aumentó con el paso del tiempo. Los más de siete mil borradores que escribió en trozos de papel y pequeños cuadernos mientras viajaba, así como los libros de notas que confeccionaba en su casa forman parte de uno de los más importantes legados en la historia de la música occidental.
Herencia
Quizás la herencia más notable que Beethoven nos dejó fue un cambio en el papel del compositor en la sociedad; de ser un artesano que creaba a las órdenes de la Iglesia o de alguna autoridad aristocrática (hecho que Mozart y Haydn tuvieron que aceptar), pasó a ser un artista independiente desde el punto de vista económico gracias a la publicación de sus obras y a sus representaciones, con una motivación creadora íntima, concepto que fue el sello del romanticismo durante el siglo XIX.
Desde este punto de vista, recogió la influencia de otros artistas de su época como Lord Byron y William Turner.
La influencia de Beethoven tardó en imponerse.
Para algunos compositores como Johannes Brahms, que no escribió ninguna sinfonía hasta los 43 años, su figura fue sobrecogedora.
El compositor alemán Richard Wagner habló de la Sinfonía nº 9 en re menor, opus 125, en especial del movimiento coral con que termina, como la piedra angular de su visión del drama musical.
Hubo que esperar hasta las últimas sinfonías románticas de compositores como Anton Bruckner y Gustav Mahler, ambos austriacos, para que el estilo heredado de Beethoven alcanzara su punto máximo de desarrollo.
La música de Beethoven sigue en un lugar preferente dentro del repertorio mundial para orquesta y cámara.
Operas
La tradición divide la carrera de Beethoven en tres grandes períodos creativos o estilos, y si bien el uso los ha convertido en tópicos, no por ello resultan menos útiles a la hora de encuadrar su legado.
La primera época abarca las composiciones escritas hasta 1800, caracterizadas por seguir de cerca el modelo establecido por Mozart y Haydn y el clasicismo en general, sin excesivas innovaciones o rasgos personales. A este período pertenecen obras como el célebre Septimino o sus dos primeros conciertos para piano.
Una segunda manera o estilo abarca desde 1801 hasta 1814, período este que puede considerarse de madurez, con obras plenamente originales en las que Beethoven hace gala de un dominio absoluto de la forma y la expresión (la ópera Fidelio, sus ocho primeras sinfonías, sus tres últimos conciertos para piano, el Concierto para violín).
La tercera etapa comprende hasta la muerte de Beethoven y está dominada por sus obras más innovadoras y personales, incomprendidas en su tiempo por la novedad de su lenguaje armónico y su forma poco convencional; la Sinfonía n.º 9, la Missa solemnis y los últimos cuartetos de cuerda y sonatas para piano representan la culminación de este período y del estilo beethoveniano. En estas obras, Beethoven anticipó muchos de los rasgos que habían de caracterizar la posterior música romántica e, incluso, la del siglo XX.
OPERAS:- Fidelio (1814).
MUSICA ORQUESTAL:
- Concierto para piano n.º 3 (1803)
- Sinfonía n.º 3 Heroica (1804)
- Concierto para violín (1806)
- Concierto para piano n.º 4 (1806)
- Sinfonía n.º 5 (1808)
- Sinfonía n.º 6 Pastoral (1808)
- Concierto para piano n.º 5 Emperador (1809)
- Sinfonía n.º 7 (1812)
- Sinfonía n.º 8 (1812)
- Sinfonía n.º 9 Coral (1824)
MUSICA DE CAMARA:
- Septimino (1800)
- Sonata para violín y piano n.º 5 Primavera (1801)
- Sonata para violín y piano n.º 9 Kreutzer (1803)
- 3 cuartetos de cuerda Razumovsky (1806)
- Trío con piano n.º 7 Archiduque (1811)
- Gran fuga para cuarteto de cuerda (1825)
MUSICA INSTRUMENTAL:
- Sonata para piano n.º 8 Patética (1799)
- Sonata para piano n.º 14 Claro de luna (1801)
- Sonata para piano n.º 17 La tempestad (1802)
- Sonata para piano n.º 23 Appassionata (1805)
- Sonata para piano n.º 29 Hammerklavier (1818)
- Sonata para piano n.º 32 (1822)
- Variaciones Diabelli (1823)
MUSICA VOCAL:
- Cristo en el Monte de los Olivos (1803)
- A la amada lejana (1816)
- Missa solemnis (1823)

BIOGRAFIA DE BACH, JOHAN SEBASTIAN


Organista y compositor alemán del periodo barroco. Fue uno de los más grandes y prolíficos genios de la música europea.

Libros relacionados con la biografía:
RENACIMIENTO Y BARROCO TOMO 1
RENACIMIENTO Y BARROCO TOMO 2
LA MUSICA EN LA EPOCA BARROCA

Biografía

1685 - 1750

Vida
Johan Sebastian Bach nació el 21 de marzo de 1685 en Eisenach, Turingia, en el seno de una familia que durante siete generaciones dio origen, al menos, a 52 músicos de importancia, desde Veit Bach hasta Regine Susanna Bach (1742-1809).
Johann Sebastian recibió sus primeras lecciones musicales de su padre, Johann Ambrosius, que era músico de la ciudad.
A la muerte de su padre, se fue a vivir y estudiar con su hermano mayor, Johann Christoph, por entonces organista de Ohrdruff. Ingresa en el "Lyceum de Ohrdruf" donde adquiere cultura general y aprende latín, griego y elementos de teología siendo influenciado por el movimiento pietista del pastor Philipp Jakob Spener.
En 1700 Bach comenzó a ganarse la vida como miembro del coro de la iglesia de San Miguel, en Lüneburg.
En 1703 pasó a ser violinista de la orquesta de cámara del príncipe Johann Ernst de Weimar, pero más tarde, ese mismo año, se fue a Arnstadt, donde se convirtió en organista de iglesia.
En octubre de 1705 Bach consiguió un mes de permiso para estudiar con Dietrich Buxtehude, renombrado organista y compositor danés, aunque afincado en Alemania, quien por entonces se encontraba en Lübeck y cuya música influyó enormemente en Bach.
Entre ambos músicos se establecio un relación tan positiva que su estancia en Lübeck se prolongó un mes más de lo acordado. Esto levantó críticas por parte de las autoridades eclesiásticas, que además se quejaban de las extravagantes florituras y armonías con las que acompañaba a la congregación en sus cantos religiosos.
A pesar de todo, su arte ya era demasiado respetado como para que estas críticas pudieran desembocar en su despido.
En 1707 se casó con su primera esposa, Maria Barbara Bach, prima segunda suya, y marchó a Mulhose como organista en la iglesia de San Blas.
Al año siguiente volvió a Weimar como organista y violinista de la corte del duque Wilhelm Ernst. Allí permaneció durante los siete años siguientes, y se convirtió en concertino de la orquesta de la corte en 1714.
En Weimar compuso unas 30 cantatas, incluida la conocida cantata de funeral:
- Gottes Zeit ist die allerbeste Zeit (1707), y también compuso obras para órgano y clavicémbalo.
Comenzó a viajar por Alemania como virtuoso del órgano y como asesor de organeros.
Bach se trasladó a Leipzig en 1723 y allí permaneció el resto de sus días.
Su cargo de director musical y jefe de coro en la iglesia de Santo Tomás y en la escuela eclesiástica de Leipzig no le satisfacía por diversas razones: tenía disputas continuas con los miembros del consejo municipal, y ni ellos ni el pueblo apreciaban su talento musical. Lo veían como a un anciano estirado que se aferraba a formas obsoletas de música.
A pesar de ello, las 202 cantatas que nos han quedado de las 295 que compuso en Leipzig todavía se siguen escuchando, mientras que música que entonces parecía novedosa ha quedado en el olvido.
La mayoría de las cantatas se inician con una sección de coro y orquesta, a ella sigue una alternancia de recitativos y arias para voces solistas y acompañamiento, y concluyen con un coral basado en un simple himno luterano.
La música está siempre muy ligada al texto, y lo ennoblece con su expresividad e intensidad espiritual. Entre estas obras destacan:
- La Cantata de la Ascensión y el Oratorio de Navidad, formado este último por seis cantatas.
La Pasión según san Juan y la Pasión según san Mateo también están escritas durante el periodo de su estancia en Leipzig, al igual que su magnífica Misa en si menor.
Entre las obras para teclado compuestas durante este periodo destacan las famosas Variaciones Goldberg, el segundo libro del Clave bien temperado y el Arte de la fuga, magnífica demostración de su conocimiento contrapuntístico, formada por 16 fugas y cuatro cánones, todos sustentados en el mismo tema.
Bach comenzó a quedarse ciego el último año de su vida, y murió el 28 de julio de 1750, después de someterse a una fallida operación ocular.
Bach, tras su muerte, era recordado más como virtuoso del órgano y el clavicémbalo que como compositor. Sus frecuentes giras le habían asegurado una reputación como gran organista de su tiempo, pero el estilo contrapuntístico de sus composiciones sonaba anticuado para sus contemporáneos, quienes preferían el estilo neoclásico que comenzaba a imponerse, más homofónico y menos contrapuntístico que la música de Bach.
Debido a esto, durante los 80 años siguientes, su música fue rechazada por el público, a pesar de la admiración que le profesaban ciertos músicos como Wolfgang Amadeus Mozart y Ludwig van Beethoven.
El resurgimiento del interés por su música se produjo a mediados del siglo XIX.
El compositor alemán Felix Mendelssohn preparó una audición de la Pasión según san Mateo en 1829, lo cual facilitó el nacimiento de un nuevo interés por Bach.
La Bach Gesellschaft surgió en 1850 a fin de encontrar, editar y publicar los trabajos de Bach.
Como este renacimiento de Bach coincidió con el florecimiento del romanticismo musical, los estilos utilizados para interpretarlo fueron a menudo distorsiones de lo que Bach pretendía en realidad.
La escuela musical del siglo XX, inspirada por el entusiasmo de Albert Schweitzer, misionero protestante alemán, médico, organista y musicólogo, ha ido estableciendo unos principios de interpretación más próximos a la época de Bach y a su música.
Bach fue, en buena medida, autodidacta en lo que se refiere a la composición musical. Siguiendo la costumbre de su época, su principal método de estudio consistía en copiar en un cuaderno la música de compositores franceses, alemanes e italianos de su tiempo o anteriores a él.
Hizo esto durante toda su vida y con frecuencia realizó arreglos sobre los trabajos de otros compositores.
La trascendencia de la música de Bach se debe, en gran parte, al alcance de su intelecto. Es conocido como el maestro supremo del contrapunto. Era capaz de entender y usar cualquier tipo de recurso musical existente en el barroco. Si quería, podía combinar en una misma composición los esquemas rítmicos de las danzas francesas, la dulzura de las melodías italianas y el rebuscado estilo contrapuntístico alemán. Al mismo tiempo, podía escribir para voz y para diversos instrumentos sacando el máximo partido de las propiedades de construcción y afinación de cada uno de ellos.
Su capacidad para explotar y valorar los recursos, estilos y géneros musicales le permitió introducir importantes cambios de lenguaje instrumental. Así por ejemplo, podía tomar una composición italiana para varios instrumentos, como un concierto para violín, y transformarla en una obra para cémbalo solo.
Mediante el estudio de intrincadas líneas melódicas, era capaz de reducir la compleja estructura de una fuga a varias voces y adaptarla para un instrumento como el violín o el violonchelo. Los juegos de preguntas y respuestas, y las dispersas texturas de los recitativos operísticos, se pueden encontrar en algunas de sus obras para tecla.
La grandeza de Bach no se debió, por supuesto, sólo a su facilidad técnica. Es la expresividad de su música, presente sobre todo en sus trabajos vocales, lo que transporta y transmite su humanidad, y conmueve a quienes la escuchan.
Desde 1717 hasta 1723 trabajó como maestro de capilla y director de música de cámara en la corte del príncipe Leopoldo de Anhalt-Köthen. Durante este periodo escribió fundamentalmente música profana para conjuntos instrumentales e instrumentos solistas.
También compuso libros de música para su mujer e hijos, con el objeto de enseñarles la técnica del teclado y el arte de la música en general.
Estos libros incluyen el Clave bien temperado (I, 1712; II, 1742), las Invenciones (1722-1723) y el Orgelbüchlein (Pequeño libro para órgano, 1713-1717).
Un año después de que su primera mujer muriera en 1720, Bach se casó con Anna Magdalena Wilcken, cantante e hija de un músico de la corte que le dio trece hijos (sobrevivieron seis, de los cuales tres fueron también músicos, a saber: Gottfried Heinrich, Johann Cristoph Friedrich y Johann Christian), además de los siete que había tenido con su anterior mujer (de los cuales sobrevivieron cuatro, de ellos, tres fueron músicos: Wilhelm Friedeman, Karl Philipp Emanuel y Johann Gottfried Bernhard), y lo ayudó en la labor de copiar las partituras de sus obras para los músicos que debían interpretarlas.
Obras
En su obra gigantesca y casi perfecta que constituye un fenómeno único y fundamental muy influyente en el desarrollo de la música de occidente, destacan:
- Música vocal sacra: 295 (5x59) cantatas, 6 motetes, 3 oratorios (de Navidad, de Pascua y de la Ascensión), 4 Pasiones (según s. Mateo, s. Juan, s. Lucas y s. Marcos), la llamada Gran Misa en si menor, 4 misas breves, un Magníficat y 75 lieder.
- Música vocal secular: 27 cantatas y 3 arias.
- Música para órgano: una colección de corales, 6 sonatas, 18 preludios y fugas, 45 pequeños corales y preludios, diversas fugas, fantasías y conciertos de Vivaldi transcritos para órgano.
- Música para clave: 15 invenciones, 15 sinfonías, 6 partitas, varios preludios, arias, toccatas, fugas, suites, caprichos, sonatas, "El arte de la fuga", "El clave bien temperado" y varias transcripciones de conciertos de Vivaldi.
- También música para diversos instrumentos: sonatas, suites y fugas para violín, viola da gamba, flauta y otros.
- Música de conjunto: conciertos para clavecín y orquesta, conciertos para violín y orquesta, 4 oberturas-suites para orquesta y los 6 célebres conciertos llamados de Brandeburgo.
Sus principales obras pedagógicas son:
- Manual ó método para clave, escrito para su hijo Wilhelm Friedemann.
- Manual o libro de notas, preparado para su segunda esposa, Anna Magdalena.
- Ofrenda musical, dedicada a Federico II.
En los últimos años de su vida escribió el:
- Arte de la fuga, obra teórica monumental que dejó sin terminar a causa de su ceguera.

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